Mostrando entradas con la etiqueta Amar-te-duele. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Amar-te-duele. Mostrar todas las entradas

jueves, 25 de diciembre de 2014

COBARDÍA

Quiero dejar atrás mi cobardía, pero olvidaba que forma parte de mí y no quiere irse. Porque cree que el dolor le está pisando los talones, pero ilusa de ella, no hay peor dolor que vivir en posición de defensa, que vivir sin vivir, que estar sin ser.

Que quien inventó la valentía se olvidó de mí y decidió hacerme sufrir. Porque no estoy hecha para ser amada, ni saber que es el amor. Simplemente, estoy hecha para estar y respirar.

Olvidándome de carpe diems y otras modernidades.


Porque estoy hecha para ser el apoyo, el soporte, el agarre de quien me necesita, no para ser agarrada cuando, inocente, me doy una y otra vez contra la misma pared.


miércoles, 5 de noviembre de 2014

ESTOY CANSADA.

Cansada de todo y de todos.

Cansada de palabras bonitas.

Cansada de mentiras.

Cansada de que todos digan que me ven cuando, honestamente, soy invisible.


sábado, 20 de septiembre de 2014

PORQUE...

Me apetece abrazarte, acariciarte, … simplemente estar contigo.

Pero como soy esa cobarde que tiene miedo a ser rechazada, aquí estoy escribiendo palabras sin sentido, ya que yo nunca te las mostraré, ni tú las leerás jamás.

Lo mejor es que, aunque la cruel casualidad te diera este papel, no sabrías que soy yo. No sabrías que eres tú.

Que tú inspiras a crear barcos por carreteras y aviones submarinos. Que tú inspiras a imposibles. Y, en cambio, yo inspiro a la absoluta nada, al vacío interminable.

Que al mirarme, me ves como una simple ecuación amistosa. Y yo por más que te mire siempre veo un paradigma sin solución.

Porque yo seré esos ojos achinados que aspiran al más pesado dolor y tú serás la sonrisa bondadosa, vacía de rabia.


Porque tú eres TÚ y yo… yo soy, simplemente, yo.

lunes, 8 de septiembre de 2014

DE GOLPE

Y de golpe, me duele el corazón.

Los ojos se me llenan de lágrimas.

Mi cabeza no para de hacerse preguntas cuyas respuestas me hieren.

Me sudan las manos.

No puedo respirar.

Todo esto por marcarme barreras.

Todo esto por empezar a sentir demasiado.

Todo esto por pensar que es posible.

Todo esto por ser una gilipollas más, con el alma rota.


Y todo esto, de golpe.