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jueves, 4 de septiembre de 2014

SOY BAILARINA, ¿Y TÚ?

I’m a dancer. And you?

Ser o no ser, hasta parezco Shakespeare, pero así es. ¿Quién es, realmente, un bailarín?

El baile tiene muchas vertientes y no todas están consideradas igual. El ballet siempre fue considerado un deporte duro, muchas horas, mucha técnica y unos pies horribles tras horas de ensayo.

En cambio, el hip-hop nunca estuvo considerado igual. Y no es necesario que todo el mundo sepa sobre este. Al igual que yo no conozco el reglamento de esgrima, nadie necesita saber todos los estilos dentro del hip-hop. Simplemente, se nos tiene que tener en cuenta, se debe respetar una cultura que aunque resulta ser joven, es real e intensa.

Pero antes de mirar hacia afuera, debemos mirarnos a nosotros mismos. Vivimos en una sociedad acomodada, en una sociedad vaga que se sienta, enciende el ordenador, observa la pantalla e intenta reproducir lo que ve. Y es genial, increíble poder nutrirse de tanta información que proviene de todas partes del mundo. Pero no vemos lo que hay detrás, todas las horas que hay trabajadas, ni todo el esfuerzo realizado para llegar a ese instante, a ese movimiento que intentamos aprender.

¿El hip-hop es un deporte? ¿O algo que se le asemeje? No tenemos una normativa clara, ni unos campeonatos nacionales realmente preparados y mucho menos una organización definitiva que nos dé la oportunidad de internacionalizarnos como toca. Y otra vez esperamos sentados a que ocurra todo esto, a que una tercera persona haga lo que nosotros estamos pidiendo. Y cuando alguien lo intenta, nos quejamos porque no es como nosotros queremos.

¿Cómo vamos a considerarnos deportistas si nosotros mismos nos desacreditamos? Un deportista se deja la piel. Entrena, no sólo ensaya. Porque ¿cómo podemos pretender utilizar nuestro cuerpo si no lo ejercitamos como toca?

Mucha gente se queja de los futbolistas y su fama poco ¿justa? No sé si sería la palabra correcta. Al fin y al cabo, es la sociedad quien los pone en ese pedestal. Ellos sólo se dejan la piel en cada entrenamiento, y es así, no hay más. Ellos entrenan todos los días. Y la diferencia está en que no sirve ser bueno regateando. Si no haces cardio, no corres. Si no haces abdominales, no puedes reaccionar con rapidez. Y, por lo tanto, no eres tan bueno como parecías.

Así que, cómo vamos a ser deportistas si no nos comportamos como tal. Cómo nos van a respetar, si no nos respetamos primero a nosotros mismos.

Debemos ser fuertes, valientes, creativos, originales. Debemos motivarnos y motivar a otros. Debemos esforzarnos y ser constantes. Porque todo en la vida cuesta algo, sino ¿dónde está la gracia? Cualquier objetivo que nos planteemos será conseguido si, de verdad, queremos conseguirlo. Es como salir a correr. El primer día sólo aguantaremos diez minutos bien mareados y con muchas ganas de vomitar, pero con el tiempo conseguiremos correr una hora sin parar y sólo recordaremos esos diez minutos como lo que son, momentos que nos hacen ver lo enormes que somos.


Porque el éxito implica esfuerzo y sudor, y todo deportista suda.