I’m a dancer. And you?
Ser o no ser, hasta parezco Shakespeare, pero así
es. ¿Quién es, realmente, un bailarín?
El baile tiene muchas vertientes y no todas están
consideradas igual. El ballet siempre fue considerado un deporte duro, muchas
horas, mucha técnica y unos pies horribles tras horas de ensayo.
En cambio, el hip-hop nunca estuvo considerado
igual. Y no es necesario que todo el mundo sepa sobre este. Al igual que yo no
conozco el reglamento de esgrima, nadie necesita saber todos los estilos dentro
del hip-hop. Simplemente, se nos tiene que tener en cuenta, se debe respetar
una cultura que aunque resulta ser joven, es real e intensa.
Pero antes de mirar hacia afuera, debemos mirarnos
a nosotros mismos. Vivimos en una sociedad acomodada, en una sociedad vaga que
se sienta, enciende el ordenador, observa la pantalla e intenta reproducir lo
que ve. Y es genial, increíble poder nutrirse de tanta información que proviene
de todas partes del mundo. Pero no vemos lo que hay detrás, todas las horas que
hay trabajadas, ni todo el esfuerzo realizado para llegar a ese instante, a ese
movimiento que intentamos aprender.
¿El hip-hop es un deporte? ¿O algo que se le
asemeje? No tenemos una normativa clara, ni unos campeonatos nacionales realmente preparados y mucho menos una organización definitiva que nos dé la oportunidad de
internacionalizarnos como toca. Y otra vez esperamos sentados a que ocurra todo
esto, a que una tercera persona haga lo que nosotros estamos pidiendo. Y cuando alguien lo intenta, nos quejamos porque no es como nosotros queremos.
¿Cómo vamos a considerarnos deportistas si
nosotros mismos nos desacreditamos? Un deportista se deja la piel. Entrena, no
sólo ensaya. Porque ¿cómo podemos pretender utilizar nuestro cuerpo si no lo
ejercitamos como toca?
Mucha gente se queja de los futbolistas y su fama
poco ¿justa? No sé si sería la palabra correcta. Al fin y al cabo, es la
sociedad quien los pone en ese pedestal. Ellos sólo se dejan la piel en cada entrenamiento,
y es así, no hay más. Ellos entrenan todos los días. Y la diferencia está en
que no sirve ser bueno regateando. Si no haces cardio, no corres. Si no haces abdominales, no puedes reaccionar
con rapidez. Y, por lo tanto, no eres tan bueno como parecías.
Así que, cómo vamos a ser deportistas si no nos
comportamos como tal. Cómo nos van a respetar, si no nos respetamos primero a
nosotros mismos.
Debemos ser fuertes, valientes, creativos,
originales. Debemos motivarnos y motivar a otros. Debemos esforzarnos y ser
constantes. Porque todo en la vida cuesta algo, sino ¿dónde está la gracia?
Cualquier objetivo que nos planteemos será conseguido si, de verdad, queremos
conseguirlo. Es como salir a correr. El primer día sólo aguantaremos diez
minutos bien mareados y con muchas ganas de vomitar, pero con el tiempo
conseguiremos correr una hora sin parar y sólo recordaremos esos diez minutos
como lo que son, momentos que nos hacen ver lo enormes que somos.
Porque el éxito implica esfuerzo y sudor, y todo deportista suda.