Elecciones. Que palabra,
¿no?
Elegir, escoger, decidir.
De eso se trata la vida o eso intenta. Todo en nuestra vida es un ir y venir de
decisiones. Y es así. No hay más.
Y, realmente, el problema
no está en escoger. Eso sabemos hacerlo muy bien. No nos duele decirlo o
hacerlo. Nos duele no estar seguros de eso. Y es que el problema está en cómo
elegir.
Soy yo quien decide en mi
vida. ¿Seguro? ¿Soy yo quien elige hacer lo que me gusta? ¿Soy yo quien hace lo
que debe? ¿Soy yo quien pone por encima sus ambiciones porque esa es su única
forma de ser feliz? ¿O soy yo quien sumisa sigue el rebaño sin rechistas? Y…
¿Soy yo quien decide ser libre o la libertad está sobrevalorada?
¿Mi opinión? Sí, soy yo.
Soy yo quien decide mi futuro. Soy yo quien construye mi presente. Y soy yo
quien recuerda mi pasado. Nadie más lo podrá hacer. Así que, también soy yo
quien decide cómo hacerlo. Feliz, triste, depresivo, optimista, cabreado,
anestesiado, rico, pobre, vivo o muerto.
No esperes, no hagas lo que
dicen, no sueñes, no te obligues. Porque esperar sólo hace que el tiempo pase
más despacio. Porque hacer lo que dicen es hacer lo que otros no se atreven.
Porque soñar significa estar sentado sin cumplirlo. Porque obligarte te anula,
te mata.
Así que disfruta y vive.
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